El Yo Acuso de Javier Giraldo

Por en septiembre 24, 2013

En carta dirigida a la Fiscalía en marzo de 2009, el padre Javier Giraldo denuncia la honda corrupción del poder judicial; la venalidad de la justicia; su ineficiencia e impunidad proverbiales; la manipulación sistemática de las normas procesales para absolver a los culpables y condenar a los inocentes. Esto lo lleva a declararse objetor de conciencia frente a la justicia colombiana.

A continuación presentamos algunas notas sobre la lectura de tan valeroso documento :

javier giraldo2Citado por la Fiscalía a comparecer en un proceso por difamación contre el Présidente Uribe, el padre Giraldo responde con una carta en la que explica las razones que lo llevan a negarse a asistir a tal diligencia, ya que tiene un impedimento moral para hacerlo.

Con imnumerables ejemplos, el padre Giraldo explica que no sólo la impunidad reina, sino que el conocimiento directo de los expedientes lo han llevado a descubrir la honda perversión del sistema judicial.

En su documento, el padre Giraldo ilustra con descripciones exactas, la existencia de una profunda connivencia entre el paramilitarismo, las Fuerzas Armadas y todo el sistema judicial. Los testimonios de las denuncias de hechos macabros se reciben, sin que los implicados en los hechos sean ni siquiera llamados a declarar. Por el contrario, los testigos son luego inculpados o asesinados. Desde la Fiscalía General, hasta practicamente el último de sus funcionarios, son cómplices de los victimarios y nunca están al servicio de la verdad.

Denuncia el padre Giraldo que las decisiones de justicia se basan cada día más en testimonios, los que pueden ser facilmente manipulables y otorgan un impresionante margen de arbitrariedad al fallador, sea él, fiscal, juez o magistrado. El cura Giraldo muestra con ejemplos cómo la « justicia » colombiana maneja la prueba testimonial. Cómo se fabrican pruebas y se judicaliza a testigos, a dirigentes de trabajadores y a lideres campesinos. Los miembros del aparato judicial que deciden investigar los hechos criminales denunciados son destituidos y en algunos casos, asesinados.

Denuncia la impunidad con que gozó el General Rito Alejo Del Río en la llamada pacificación del Urabá antioqueño, quien contaba con la complicidad declarada y manifiesta del entonces gobernador de Antioquia, Alvaro Uribe Velez.

Acusa igualmente al entonces Procurador General de la Nación, Luís Camilo Osorio, no sólo de prevaricación, sino de realizar actuaciones violatorias de la Constitución Nacional.

Luego de narrar con detalles espeluznantes un sin numero de crimenes y de fallas voluntarias de la justicia por parte de practicamente todos los estamentos del aparato judicial, el padre Giraldo concluye que en un aparato así constituido, que construye « verdades judiciales » basadas en falsos testimonios, no hay posibilidad alguna de ligar dicha « verdad » procesal con el valor Verdad.

El padre Giraldo prosigue diciendo que “cuando durante varias década se afianzan formalismos judiciales y disciplinarios que no sirven a su objetivo natural y legal de sancionar a los culpables, de proteger a las víctimas y de corregir conductas que destruyen las vidas, la dignidad y los derechos de las personas y colectividades, sino que por el contrario se ponen al servicio de la repetición continua y sistemática de las mismas conductas criminales, se está, sin lugar a dudas, ante una práctica del engaño y la falsedad, agravada por sus consecuencias, como son el exterminio y la degradación de numerosas vidas humanas. Colaborar, entonces, con esos formalismos engañosos y falsos, riñe con la moral cristiana y aún más, riñe con la ética universal.”

El padre Giraldo señala, a manera de conclusión, que la conciencia ética de la humanidad se siente comprometida con la búsqueda de la Verdad y de la Justicia y acepta con agrado someterse a mecanismos institucionalizados para aproximarse a la Verdad. Lo que una conciencia ética no puede aceptar es el de involucrarse en mecanismos institucionales que la lleven a comprometerse con la falsedad y la injusticia.

Por ésto, el Padre Giraldo solicita, amparado en la Constitución Nacional, que se le exima de toda declaración, indagatoria o entrevista, dada su imposibilidad moral para hacerlo.