Siempre en la trinchera

Por en octubre 8, 2014
El Che en Naciones Unidas

El Che en Naciones Unidas

Eran las seis y media de la mañana, hora de levantarme todos los días, la luz se mostraba perezosa y desabrida por su gris dominante. Obrando mecánicamente por el hábito hice el café y mientras bebía encendí la televisión. Aprecié furiosos combates en la frontera de Siria y Turquía, la pantalla se detuvo ligeramente para mostrar a un hombre que disparaba enérgicamente un fusil anti-tanque por entre un hueco portando una camiseta blanca con un grabado en negro del Che Guevara en su espalda; despistado como soy en los detalles, no sé en qué día vivo, ni asocié al guerrero a otra cosa distinta del pelear. El noticiero continuo en torrente de información, luego hablaba de una docena de muertes en enfrentamientos en una ciudad turca del norte mostrando un local de un movimiento de oposición en cuyo centro dominaba un retrato de Guevara.

La maña estaba madura y me acordé del programa Dossier de Telesur que dirige Walter Martínez, periodista corrosivo, que no gotea saliva sino cianuro que asperja hacia el bando de los de la otra orilla. Estaban mostrando las tumbas de los combatientes de La Higuera, entonces caí en cuenta de que hoy es 8 de octubre. Ahí en la escuelita donde lo fusilaron, hablaban de Tania; una mujer madura contaba que ella le había llevado al Che un desayuno. Dos médicos cubanos, mujer y hombre narraban sobre la salud en la zona, lomo de la cordillera de los Andes. Mostraban un costado donde existe una biblioteca con centenares de volúmenes, entre ellos rica literatura. En otro espacio un moderno local escolar que acoge 15 alumnos, los que cursan hasta el séptimo grado asistidos por dos profesores. Observé adolescentes jugar en un espacio deportivo, vehículos actuales en un ir y venir; en suma, la modernidad había asentado su predios allí.

Retrotraje al magín ciertos pasajes de las luchas del pueblo boliviano en los momentos actuales con Evo Morales a la cabeza. La pluralidad de pueblos como política de estado donde los indígenas son ahora protagonistas de su presente y futuro. Los avances innegables de la nación en muchos campos. Una Bolivia distinta a la sociedad de mercado está avanzando y consolidándose, que es exactamente aquella por la que combatió y murió el Che en la escuelita de La Higuera. En la iconografía de la asamblea nacional de Bolivia que observé hoy, estaba poblada de caras de indios, rostros del campo y de las calles de ciudades y pueblos, no como antes donde dominaba sólo el color blanco. Entonces fue cuando hice conciencia que el combatiente Kurdo disparaba por su libertad y por su patria en honor del Che.

Aquel Che del Gramma y los montes cubanos aprendiendo a disparar de certera diana; el del arrojo rompiendo la línea de fuego enemiga y con su valor se hizo comandante. El que no conoció fronteras para el combate y por ello piso tierra africana. El Guevara trascendente de las guerras liberadoras de los pueblos del mundo. El mismo que los árabes llevan al lado de su fusil y el pueblo Kurdo junto con P.K. ven en su horizonte.

Un segundo Guevara acompaña a los manifestantes en las calles del planeta. Está en Nueva York, Madrid, Berlín, Bogotá en Atenas, es el Che del descontento.

Hay también un Guevara un poco distinto, el del género; el que los dogmáticos consideran banal. Es ese, que desde 1960 comenzó hacer parte de la decoración de las alcobas de las jovencitas. El mito de la belleza varonil equiparable al femenino de Marilyn Monroe.

Existe igualmente uno aún más distinto, el de sus enemigos y detractores. Cuya vituperación y odio recorre toda la escala de valoración negativa.

Existe un Che de gran interés, es el combatiente personaje del arte y de la cultura, aljibe de inspiración de artistas; empezando por poetas y pintores.

Hay un Che incrustado en la memoria de la especie, que es una cantera de análisis para investigadores de las ciencias sociales de todas las ramas encargadas de elucidar el pensamiento y comportamiento sociales de los individuos connotados y de los pueblos.

Sin embargo, el más interesante de todos, es el Che que hace parte de los excluidos y pobres del mundo.