Caso Gloria Lara: mentira y manipulación

Por en noviembre 27, 2013
Precedente2 de 2Siguiente

En este caso, como en tantos otros, primó el prestigio de las Fuerzas Armadas sobre la verdad, la Justicia y la suerte de un grupo de inocentes quienes han cargado con el estigma del delito desde hace más de treinta años y viven hoy desterrados de su país.

El manejo que la gran prensa ha hecho de este caso ha llevado a la opinión nacional a construir una falsa verdad. Se oculta que decisiones de la justicia colombiana han absuelto de responsabilidad a este grupo de activistas de la izquierda democrática y que los verdaderos culpables fueron en su momento detenidos pero extrañamente excluídos del proceso. La versión que ha quedado en el imaginario colectivo es que los responsables del crimen hacían parte de una organización terrorista y que viven en el exterior protegidos por ONGs y países europeos.

Esta mentira ha sido utilizada durante años como propaganda negra de esa extrema derecha que se ha ido consolidando poco a poco en el país. En el año 2006, con la publicación del libro “La flor de la esperanza” escrito por la hija de la Sra. Gloria Lara, se desata una nueva andanada de desprestigio contra los infortunados inculpados, tanto en el interior del país como en los países europeos que los acogieron como asilados políticos. En los diferentes lanzamientos del libro realizados en Colombia y en Europa, se denuncia a ONGs como Amnistía Internacional o la Federación Internacional de Derechos Humanos así como a los gobiernos de Francia, Suecia o Austria como protectores de terroristas, secuestradores y asesinos. Alevosamente se llegó a afirmar que los inculpados en el caso Gloria Lara hacían parte de la avanzada diplomática de las FARC.

Esta campaña se inscribe en la política desatada por el gobierno del Presidente Uribe de desprestigio de las ONGs de Derechos Humanos quienes presentaron sendos informes acerca de la complicidad del gobierno colombiano y de su ejército con los grupos paramilitares, responsables de masacres, desapariciones, desplazamientos y miles de asesinatos en Colombia.

En el año 2009 vuelve a la primera página de la gran prensa el caso Gloria Lara, cuando el actual Procurador Alejandro Ordoñez, con gran bombo, le dice al país que abrirá de nuevo el proceso, prescrito en 1998, clamando que ese magnicidio no podía quedar en la impunidad porque se trata de un delito de lesa humanidad. A estas alturas pocos ponen en duda la versión oficial de este caso y ya no se trata de encontrar la verdad en los hechos sino de condenar a los supuestos culpables: un grupo de terroristas de izquierda. La Corte Suprema de Justicia se pronuncia y no le confiere a este delito caracter de lesa humanidad, impidiendo su apertura.

Quienes principalmente se han encargado de manipular la verdad y de utilizar este caso como arma de batalla en el conflicto armado colombiano en los últimos años, hacen parte de esa nueva élite seudo-intelectual que vehicula las ideas de extrema derecha en Colombia, baluartes del uribismo, a través de sus escritos en la prensa, en coloquios, en la red, y en cocteles mundanos. Son los mismos que se oponen rabiosamente a la Paz, a cualquier vestigio de cambio y a la construcción de una verdadera democracia en Colombia.

Afortunadamente los vientos están cambiando y en el país se multiplican las propuestas y las experiencias que buscan reconstruir una memoria colectiva basada en los hechos, en la búsqueda de la Verdad, la Justicia, la Reparación y la no Repetición de estos actos infames. Y esto, como un requisito indispensable para avanzar en la construcción de un país que resuelva sus conflictos sociales en Paz y en Democracia.

Precedente2 de 2Siguiente